El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, defendió la implementación de un paquete de 176 reformas económicas y sociales y sostuvo que Cuba podrá superar la actual crisis mediante cambios orientados a aumentar la producción y descentralizar parte de la actividad económica. Sus declaraciones se conocieron mientras el mandatario también reconoció que las conversaciones con Estados Unidos permanecen estancadas y que todavía no existe una agenda definida para retomarlas.

Durante un encuentro con empresarios privados, Díaz-Canel planteó la necesidad de incrementar la producción de alimentos, bienes y servicios y reducir los costos que considera improductivos. También señaló la importancia de incorporar tecnología, conocimiento e innovación y de disminuir la dependencia de productos terminados importados. Según informó la Presidencia cubana, en la reunión participaron representantes de sectores como alimentación, agricultura, energía, transporte y asesoramiento jurídico, algunos de los cuales expusieron dificultades para aplicar las nuevas medidas.

El paquete aprobado por el gobierno busca introducir modificaciones en distintos sectores de la economía. Entre ellas aparecen una mayor autonomía para empresas estatales, cambios en la agricultura, el comercio exterior y el mercado inmobiliario, además de una mayor descentralización de determinadas competencias hacia los municipios. Para el sector privado, las medidas contemplan que una misma persona pueda ser titular de más de una empresa, la posibilidad de abrir determinadas cuentas bancarias en el exterior y la creación de mipymes agrícolas, una modalidad que hasta ahora no estaba habilitada en ese sector. Díaz-Canel afirmó recientemente que el 76,1% de las reformas ya cuenta con respaldo jurídico.

Una economía bajo presión

Los cambios se implementan en un escenario económico complejo para la isla. De acuerdo con las cifras mencionadas en las fuentes, el PIB cubano se contrajo más de un 15% entre 2020 y 2025, mientras que los problemas de abastecimiento, los cortes de electricidad y las dificultades en el transporte y los servicios sanitarios se sumaron al aumento de los precios. A este panorama se incorporó desde enero una mayor presión de Estados Unidos, con restricciones sobre el suministro de petróleo y nuevas sanciones dirigidas a sectores de la economía cubana.

En paralelo, Díaz-Canel reconoció que el vínculo con Washington atraviesa un momento de escaso avance. En una entrevista con el diario brasileño Folha de S.Paulo, afirmó que existe voluntad de diálogo, pero que las conversaciones están “estancadas” y que todavía no se pudo establecer una agenda para continuar las negociaciones. El presidente cubano también cuestionó la política de la administración de Donald Trump y sostuvo que las medidas estadounidenses buscan aumentar la presión sobre la isla.

Pese a las dificultades, el gobierno cubano sostiene que las reformas no implican un cambio hacia un modelo capitalista. Díaz-Canel aseguró que el proceso forma parte de la construcción del sistema socialista y que las modificaciones económicas responden a un debate iniciado hace más de una década. El resultado de ese proceso dependerá tanto de la implementación efectiva de las medidas dentro de Cuba como de la evolución de las condiciones externas que actualmente condicionan a la economía de la isla.