El Gobierno de Cuba volvió a respaldar el paquete de reformas económicas aprobado recientemente por la Asamblea Nacional y aseguró que las medidas forman parte de una estrategia propia para modernizar la economía, descartando que hayan sido impulsadas por las presiones de Estados Unidos. Así lo sostuvo el vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, durante una entrevista con CNN.
El funcionario afirmó que las transformaciones, que años atrás eran consideradas inviables dentro del modelo económico cubano, cuentan con respaldo constitucional y responden a una planificación del Ejecutivo encabezado por Miguel Díaz-Canel. En ese sentido, señaló que las 176 medidas aprobadas buscan dar mayor dinamismo a la economía y complementar el programa económico y social que impulsa el Gobierno.
El desafío de atraer inversiones
Uno de los ejes centrales de las reformas apunta a fomentar la inversión extranjera mediante un marco legal que, según el Gobierno, ofrecerá mayor seguridad jurídica, procedimientos más ágiles y reglas más transparentes. Entre las iniciativas previstas figuran la posibilidad de que empresas nacionales y extranjeras participen en compañías estatales, proyectos inmobiliarios en zonas turísticas y nuevas oportunidades de inversión en distintos sectores.
Pérez-Oliva Fraga reconoció, sin embargo, que recuperar la confianza de los inversores sigue siendo uno de los principales desafíos. También destacó como un paso relevante la decisión de habilitar la inversión de los cubanos residentes en el exterior, al considerar que puede ampliar las fuentes de financiamiento para la economía de la isla.
Las reformas también contemplan cambios en el sistema de subsidios. El vice primer ministro defendió la reducción gradual de los beneficios universales y explicó que el objetivo es focalizar la asistencia en quienes más la necesitan, con un esquema que priorice el apoyo directo a las personas antes que el subsidio generalizado a bienes y servicios. A su vez, admitió que la implementación requerirá un profundo cambio de enfoque dentro del Estado y la sociedad.
Tensión con Washington y crisis energética
Las medidas llegan en un contexto de fuerte deterioro económico, marcado por las dificultades para acceder a combustible y las tensiones con Estados Unidos. Pérez-Oliva Fraga responsabilizó a Washington por obstaculizar el abastecimiento energético de la isla, al sostener que las sanciones y las presiones sobre empresas proveedoras complican la llegada de hidrocarburos.
Desde el Departamento de Estado estadounidense calificaron las reformas como cambios limitados y de escaso alcance. En paralelo, especialistas consultados por distintos medios sostienen que, más allá de las modificaciones anunciadas, la persistencia de sanciones internacionales y la falta de mayores garantías jurídicas continúan siendo factores que dificultan la llegada de inversiones al país.

