Estados Unidos anunció nuevas medidas de presión económica contra Irán mientras se profundiza la tensión en el estrecho de Ormuz, donde dos buques fueron atacados y el tránsito marítimo cayó a niveles mínimos. Washington también anticipó que su bloqueo naval sobre los puertos iraníes podría mantenerse de manera indefinida, en un contexto de negociaciones estancadas para alcanzar un nuevo acuerdo de cese del fuego.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, adelantó que la Casa Blanca prepara para la próxima semana medidas que, según afirmó, representarán un nivel de aislamiento económico contra Irán sin precedentes. La estrategia combinaría nuevas restricciones financieras con la continuidad del bloqueo naval, con el objetivo de aumentar el costo económico para Teherán y presionarlo para modificar su posición en las negociaciones.
Ormuz, nuevamente en el centro del conflicto
La situación en el estrecho se agravó luego de que dos buques pertenecientes a la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos ADNOC fueran atacados mientras navegaban por la zona. El gobierno emiratí responsabilizó a Irán por los incidentes, aunque Teherán no había realizado una declaración inmediata sobre las acusaciones. Según datos de Kpler, apenas nueve embarcaciones de carga atravesaron el estrecho durante el jueves, frente a un promedio de 12 para agosto y a más de 130 cruces diarios antes del comienzo de la guerra.
Washington y Teherán mantienen además posiciones contrapuestas sobre quién controla actualmente la estratégica vía marítima. Donald Trump aseguró que Estados Unidos tiene el control total de Ormuz, mientras que las autoridades iraníes rechazaron esa afirmación y sostienen que ningún barco puede atravesarlo de manera segura sin autorización de Teherán. Irán exige, entre otras condiciones, el levantamiento de las sanciones y el descongelamiento de sus activos para avanzar hacia una reapertura del paso.
Desde el gobierno estadounidense, el secretario de Defensa Pete Hegseth afirmó que la Armada cuenta con capacidad para mantener el bloqueo durante un período indefinido mediante la rotación de sus buques en la región. La Casa Blanca sostiene además que la presión económica es una herramienta central para forzar avances, después de que las conversaciones para prolongar el acuerdo alcanzado en junio quedaran nuevamente estancadas.
El impacto sobre el petróleo
La reducción del tráfico marítimo volvió a generar preocupación por el abastecimiento energético internacional. Por Ormuz circulaba antes de la guerra aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados a nivel global, por lo que una interrupción prolongada puede repercutir sobre los precios y las cadenas de suministro. El Brent se ubicaba este viernes cerca de los US$87 por barril, mientras que el WTI rondaba los US$81.
La administración de Trump también enfrenta presión interna por el impacto de la guerra sobre los precios de los combustibles. El vicepresidente JD Vance señaló que mantener bajos los costos del petróleo y el gas para los estadounidenses constituye actualmente la principal prioridad de Washington, por delante del objetivo de impedir que Irán desarrolle un arma nuclear. Mientras tanto, la continuidad del conflicto y la falta de avances diplomáticos mantienen abierto el riesgo de una mayor presión sobre el suministro energético mundial.

