El líder del partido de derecha populista Reform UK, Nigel Farage, presentó este martes su renuncia como diputado por la circunscripción de Clacton-on-Sea, en el sureste de Inglaterra, con el objetivo de forzar una elección especial y competir nuevamente por esa banca. La decisión llega en medio de una creciente controversia sobre donaciones y regalos financieros no declarados que el político, uno de los principales impulsores del Brexit, viene arrastrando desde hace semanas.

En conferencia de prensa, Farage negó cualquier tipo de irregularidad y aseguró haber actuado siempre bajo asesoramiento legal. «No he hecho nada malo. No he infringido la ley en absoluto», sostuvo, al tiempo que planteó que serán los propios votantes de su distrito quienes evalúen su gestión en las urnas. El dirigente, señalado como uno de los posibles candidatos a primer ministro tras el reciente ascenso electoral de su espacio, remarcó que buscará «continuar la revolución política» que impulsó su partido.

El origen del escándalo

La polémica se desató luego de que el diario The Sunday Times revelara que Farage no había declarado ante el Parlamento un regalo de 5 millones de libras recibido de un empresario radicado en Tailandia, además de vínculos con George Cottrell, un aristócrata británico condenado en Estados Unidos por fraude, que también habría financiado gastos de seguridad y personal del líder de Reform UK. El organismo parlamentario encargado de supervisar la conducta de los diputados abrió una investigación sobre el caso, mientras que legisladores de la oposición reclamaron que se sumen nuevas pesquisas por otras donaciones cuestionadas. Según las normas británicas, los diputados deben declarar cualquier regalo que supere las 300 libras recibido durante el último año, salvo que se demuestre que no guarda relación con su actividad política.

La situación se da en un contexto de fuerte impulso electoral para Reform UK, que pese a contar con apenas ocho de las 650 bancas de la Cámara de los Comunes, lidera las encuestas por encima del Partido Laborista y de los Conservadores, luego de un sólido desempeño en las elecciones locales de mayo que derivó en la caída del entonces primer ministro Keir Starmer. Sin embargo, el espacio también sufrió reveses en tres elecciones especiales recientes, lo que generó dudas sobre la solidez de ese respaldo.

De confirmarse alguna violación al código de conducta parlamentario, Farage podría haber sido suspendido de su banca, un escenario que su renuncia anticipada busca esquivar al trasladar la decisión directamente a los votantes de Clacton. El episodio, además, reavivó el debate sobre la regulación del financiamiento político en el Reino Unido: el Gobierno ya anunció la prohibición de donaciones en criptomonedas y un tope anual de 100.000 libras para aportes de ciudadanos británicos residentes en el exterior, luego de que se conociera que el partido de Farage había recibido 12 millones de libras del empresario radicado en Tailandia el año anterior.