El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado que dimitirá, pero que permanecerá en el cargo hasta que se haya elegido a un nuevo líder del Partido Laborista. Su salida se produce menos de dos años después de haber obtenido una victoria electoral aplastante que prometía poner fin a la caótica política británica, y allana el camino para el séptimo líder británico en 10 años.

La amenaza para Starmer se ha estado gestando durante meses, pero aumentó drásticamente la semana pasada cuando el alcalde de Manchester, Andy Burnham, ganó decisivamente las elecciones y regresó como legislador.

Andy Burnham fue investido como miembro del Parlamento (MP) laborista en Reino Unido y prestó juramento después de Lara Bird, la recién elegida parlamentaria del Partido Nacional Escocés, y del parlamentario conservador Douglas Lumsden.

El exalcalde del Gran Manchester, de 56 años, busca aplicar las lecciones del rápido auge económico de su región para rescatar a la economía británica de un crecimiento irregular y de unas finanzas públicas precarias. Su visión, a la que define como un «socialismo favorable a las empresas» o «manchesterismo», propone un cambio radical en la estructura del país.

1. Descentralización: El fin del control de Londres

El pilar central de la propuesta de Burnham es acelerar el traspaso de poder desde Londres, la capital que ha dominado la economía británica durante las últimas décadas.

Aunque en los últimos 30 años se ha delegado cierto poder a los parlamentos de Escocia y Gales, así como a alcaldes metropolitanos, el control real sobre los mecanismos económicos (como los impuestos y el gasto en infraestructura) sigue estando limitado. Según datos de la OCDE, esto convierte a Gran Bretaña en uno de los países con mayor centralización financiera del mundo desarrollado, una brecha que, según economistas, ha disparado la desigualdad territorial.

2. Infraestructura y el freno a las privatizaciones

Burnham sostiene que décadas de privatización y desregulación han restado control al gobierno sobre los servicios esenciales, cargándolo de ineficiencias y costes ocultos.

  • El ejemplo del transporte: Como muestra del «manchesterismo» en acción, destaca la Bee Network de Manchester, un sistema de transporte público integrado y de gestión pública que ha logrado que los ciudadanos vuelvan a utilizarlo de forma masiva.
  • La crisis de vivienda: Señala la escasez crónica de vivienda social de bajo coste como un fallo del sistema actual, el cual obliga al Estado a desembolsar enormes sumas en subsidios que terminan en manos de propietarios privados. El plan de Burnham busca devolver a las comunidades el control directo sobre la vivienda, los servicios públicos, el transporte y la educación.

3. Credibilidad fiscal y el dilema de los impuestos

Uno de los mayores retos de Burnham es demostrar su viabilidad económica. El político se ha comprometido a respetar las normas fiscales vigentes y la promesa electoral del Partido Laborista de 2024 de no subir los impuestos a los trabajadores (protegiendo el impuesto sobre la renta, el IVA y las cotizaciones a la Seguridad Social).

Sin embargo, aún no ha detallado con precisión cómo equilibrará el gasto, los impuestos y el endeudamiento para cumplir con el objetivo de balancear el gasto corriente en el ejercicio 2029/30. Su campaña se ha enfocado en calmar a los inversores tras una polémica declaración en la que sugirió que el país debía dejar de estar «endeudado con los mercados de bonos». Burnham aclaró posteriormente que no es indiferente al mercado de bonos soberanos británicos (valorado en 2,8 billones de libras), sino que argumenta que el actual bucle de bajo crecimiento tampoco beneficia a los inversores.

4. Postura sobre Europa e inmigración

  • El Brexit y la UE: Aunque en el referéndum de 2016 hizo campaña para que Gran Bretaña permaneciera en la Unión Europea, y el año pasado expresó su deseo de ver al país reincorporarse a la UE en un futuro, recientemente ha matizado que buscar la adhesión no es una prioridad inmediata.
  • Inmigración: Burnham respalda las políticas estrictas introducidas por la ministra del Interior, Shabana Mahmood, para limitar tanto la migración legal como la ilegal. Apoya medidas disuasorias más firmes para los cruces en pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha, pero defiende la creación de rutas legales y seguras para los refugiados. Asimismo, sugiere suavizar la postura oficial permitiendo trabajar a los solicitantes de asilo que actualmente se encuentran «en el limbo» legal.

5. Salud y Asistencia Social

Como exministro de Sanidad (2009-2010) bajo el mandato de Gordon Brown, Burnham sitúa la reforma de la asistencia social como una prioridad para aliviar la saturación del Servicio Nacional de Salud (NHS). Ante el estancamiento político y el disparo de los costes en las residencias de ancianos, Burnham declaró a The Guardian que está evaluando cambios en el impuesto de sucesiones como una vía clave para financiar y rescatar el sistema de asistencia social.