Un tribunal de Manhattan definió que el juicio contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comenzará el 1 de junio de 2027, según la decisión que adoptó el juez federal Alvin Hellerstein durante la tercera audiencia del caso, celebrada este miércoles en Nueva York. La fecha fue acordada tanto por la Fiscalía como por la defensa, en un proceso que enfrenta a Maduro con cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, mientras que Flores está acusada de delitos vinculados al tráfico de drogas y posesión de armas.

Detenidos desde enero

Ambos permanecen bajo custodia en una prisión federal de Brooklyn desde el 3 de enero, cuando fueron capturados en su residencia de Caracas durante un operativo militar estadounidense que derivó en la destitución del entonces mandatario venezolano. Maduro, de 63 años, se declaró inocente en enero y desde entonces se ha definido públicamente como «prisionero de guerra», mientras que su abogado, Barry Pollack, adelantó que buscará impugnar la legalidad de lo que califica como un «secuestro militar». La audiencia de este miércoles había sido originalmente programada para el 30 de junio, pero la Fiscalía pidió posponerla por cuestiones de seguridad vinculadas al operativo de traslado del matrimonio y a la coincidencia con el Mundial de fútbol, que insumió buena parte de los recursos policiales de Nueva York hasta su finalización.

Los próximos pasos del proceso

Antes de que arranque el juicio, el tribunal fijó una audiencia para el 17 de noviembre en la que se abordarán las mociones que presentará la defensa para intentar desestimar la causa, entre ellas el argumento de que Maduro, como jefe de Estado, debería contar con inmunidad judicial. De confirmarse una condena, tanto Maduro como Flores podrían enfrentar penas de cadena perpetua. En abril pasado, además, Estados Unidos había flexibilizado las sanciones que pesan sobre Venezuela para permitir que el gobierno de ese país costee los honorarios de los abogados defensores, algo que hasta entonces estaba prohibido.

Tensión y expectativa en los tribunales

La audiencia se desarrolló con una sala repleta de espectadores y un fuerte operativo de seguridad, en medio de advertencias del propio tribunal para evitar manifestaciones dentro del recinto. Maduro, vestido con un uniforme de reo pero sin esposas, saludó al público antes de sentarse junto a Flores, y ambos siguieron el proceso con auriculares de traducción durante los cerca de 20 minutos que duró la audiencia. Afuera del edificio, se congregaron tanto manifestantes que reclamaban su liberación como personas que respaldaron el proceso judicial en su contra, en un clima que reflejó la polarización que genera el caso tanto dentro como fuera de Venezuela.