Un tribunal parisino absolvió este jueves a Josu Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, conocido como Josu Ternera, histórico dirigente de la banda terrorista ETA, en la causa que se le seguía por pertenencia a organización terrorista entre los años 2002 y 2005. Lejos de significar una salida definitiva de la Justicia, el fallo elimina el último obstáculo procesal que mantenía en suspenso la ejecución de las órdenes de extradición dictadas por España, por lo que su entrega a las autoridades españolas queda ahora mucho más cerca de concretarse.
El Tribunal de Apelación de París consideró que no existían pruebas suficientes para sostener que Urrutikoetxea, de 75 años, hubiera integrado la estructura de ETA durante ese período específico, delito por el cual ya había sido condenado en ausencia en 2010. Tras ser arrestado en los Alpes franceses en 2019, el exdirigente logró que ese proceso volviera a foja cero, una jugada legal que le permitió ganar tiempo frente a su eventual entrega a España. Con la absolución de este jueves, sin embargo, ese recurso se agota: al no haber condena que apelar, la defensa cuenta con un margen mucho más acotado para seguir dilatando el proceso.
Las claves detrás de la decisión
Durante las audiencias, celebradas en abril, el propio Urrutikoetxea rechazó haber cumplido funciones militares dentro de ETA y se definió como un simple «negociador» de la organización, a la que se había sumado siendo apenas un adolescente, en los años finales del franquismo. Según explicó la jueza a cargo, la absolución se debió a la falta de «pruebas suficientes en los elementos materiales e intencionales» del delito imputado. Ni el acusado ni su defensa hicieron declaraciones tras conocerse el fallo, que la fiscalía —que había solicitado cinco años de prisión en suspenso— todavía puede recurrir.
Los antecedentes de un hombre clave en la historia de ETA
Urrutikoetxea fue una de las figuras centrales en las negociaciones con Madrid que derivaron en el abandono de la lucha armada por parte de ETA en 2011, y en mayo de 2018 protagonizó el anuncio de disolución de la organización. Un año más tarde cayó detenido en los Alpes franceses, luego de años prófugo. Su vínculo con Francia se remonta a los rastros genéticos y dactilares hallados en escondites de ETA en Lourdes y Villeneuve-sur-Lot, en 2002 y 2005, que originaron la causa por la que hoy fue absuelto.
Lo que lo espera en España
La Audiencia Nacional española reclama al exdirigente etarra por su presunta responsabilidad en el atentado con coche bomba contra el cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, ocurrido en diciembre de 1987, uno de los episodios más letales protagonizados por ETA, que dejó once muertos —cinco de ellos niñas— y decenas de heridos. Urrutikoetxea ha negado en todo momento haber tenido responsabilidad en ese ataque. A esa causa se suman otras investigaciones abiertas en su contra, entre ellas la referida al presunto financiamiento de la organización a través de la red de herriko tabernas y su rol de liderazgo dentro de ETA entre 2002 y 2019.
Con este fallo, el proceso de extradición —ya autorizado parcialmente por la Justicia francesa semanas atrás, aunque suspendido hasta resolverse esta causa— queda en condiciones de avanzar. ETA, fundada en 1959 durante la dictadura de Francisco Franco, es responsable de la muerte de más de 850 personas a lo largo de más de cuatro décadas de actividad armada, y la entrega de Ternera a España podría concretarse en las próximas semanas o meses, una vez completados los trámites entre ambos países.

