Los líderes de los 32 países miembros de la OTAN se reúnen este martes y miércoles en Ankara para la 36° Cumbre de la alianza, la primera que se celebra en Turquía desde 2004. El encuentro llega en un momento particularmente tenso para la organización, marcado por las fricciones entre Washington y sus socios europeos, el conflicto en Ucrania y un debate de fondo sobre quién debe asumir la responsabilidad de la defensa del continente. Trump participará de la cumbre y tiene previstas reuniones con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, con el ucraniano Volodymyr Zelensky y con el mandatario sirio Ahmed al-Sharaa.

El principal foco de tensión es el anuncio de Estados Unidos de reducir su presencia militar convencional en Europa para redirigir recursos hacia el Indo-Pacífico. El recorte incluiría bombarderos, cazas, aviones de vigilancia y unidades navales, además de 5.000 soldados ya retirados de Alemania. Washington le dio seis meses a sus aliados para revisar esa «postura», y la cumbre de Ankara es el primer gran escenario donde esa transición empieza a tomar forma concreta. El secretario general Mark Rutte, conocido por su habilidad para mantener el diálogo con Trump, viene hablando de una «OTAN 3.0» en la que los europeos asuman una porción mayor de la defensa convencional mientras Estados Unidos concentra su rol en la disuasión nuclear.

El gasto militar y Ucrania

Sobre la mesa también estará el compromiso de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB para 2035, acordado el año pasado en La Haya. Según la información que se comenta, los líderes confirmarán 70.000 millones de euros en ayuda militar a Ucrania para este año y un monto equivalente para 2027. Trump, que en el pasado acusó a sus aliados de no gastar lo suficiente y los criticó por no respaldar la guerra contra Irán, volverá a presionar en ese sentido, aunque también reafirmará el compromiso de Estados Unidos con el Artículo 5 del tratado, que establece que un ataque a un miembro es un ataque a todos.

La situación de Ucrania sigue siendo el nudo más complejo. La OTAN ha coordinado desde 2022 el envío de decenas de miles de millones de dólares en equipamiento militar por parte de sus miembros, pero sin proporcionar ayuda directa como alianza. Kiev aspira desde hace años a integrarse a la organización, aunque los aliados temen que ese paso agrave aún más el conflicto con Rusia, que ha exigido explícitamente que la OTAN detenga su expansión. La reunión entre Trump y Zelensky en Ankara será observada con atención, en tanto podría dar señales sobre el estado de las negociaciones para poner fin a la guerra.

La cumbre también tiene una dimensión simbólica para Turquía, que recibe a los líderes aliados por primera vez en más de dos décadas y busca consolidar su peso dentro de la organización. Para garantizar la seguridad del evento se desplegaron más de 56.000 efectivos y un equipo especializado en vigilancia cibernética. Además del foro de líderes, se realizará el Foro de la Industria de Defensa de la OTAN, donde se espera el anuncio de contratos y programas de armamento por cifras millonarias, en línea con el nuevo énfasis de la alianza en fortalecer sus capacidades industriales y productivas.