El Gobierno de Marruecos analiza dejar sin efecto el acuerdo de extradición vigente con España, en medio de reclamos por lo que Rabat considera incumplimientos reiterados en la entrega de personas reclamadas por la Justicia marroquí. Así lo confirmó el ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, en una entrevista con la agencia EFE: «Estamos debatiendo ahora en el Ministerio de Justicia la posibilidad de suspender la aplicación del acuerdo de extradición entre Marruecos y España», declaró el funcionario, quien exigió a Madrid que trate «con seriedad» estos procedimientos.
El reclamo puntual de Rabat
Según relató Ouahbi, el problema se concentra en la etapa final del proceso: una vez que España detiene a una persona reclamada por Marruecos, se verifica su identidad y se fija una fecha de traslado, las autoridades marroquíes envían agentes de seguridad para hacerse cargo del detenido, pero en varias ocasiones la entrega termina sin concretarse. «Nos dicen que la persona se encontraba en libertad», cuestionó el ministro, quien calificó la situación de «incomprensible» sin precisar casos específicos. El funcionario remarcó que Marruecos, en cambio, sí cumple con las solicitudes de extradición que recibe desde España, y advirtió que su país ya no está dispuesto a seguir movilizando agentes hacia territorio español para operativos que después no se ejecutan bajo el argumento de que el detenido no llegó a presentarse a tiempo para el vuelo de traslado. La misma queja, según explicó, se extiende a los procedimientos de repatriación.
El trasfondo migratorio de la tensión
Las declaraciones del ministro marroquí se enmarcan en un reclamo más amplio vinculado a la gestión de los flujos migratorios entre ambos países, particularmente en relación con los menores marroquíes no acompañados. Ouahbi cuestionó que España «acepte» y «regularice» a migrantes que llegan de forma irregular mientras Marruecos intenta frenar su salida del territorio, una asimetría que, según describió, genera confusión entre los propios migrantes interceptados por las autoridades marroquíes. «Cuando nosotros impedimos la entrada, ellos aceptan a los inmigrantes. Entonces, ¿por qué no los aceptamos también nosotros?», planteó el funcionario, al insistir en que ambos países deberían coordinar una política común en lugar de sostener enfoques contradictorios sobre una misma frontera.
El reclamo por los menores no acompañados
El ministro volvió a exigir a España la devolución de los menores marroquíes que permanecen en Ceuta y otras zonas del país tras la llegada masiva de migrantes registrada a fines de julio, con el argumento de que se acerca el inicio del ciclo escolar. «Queremos que nos devuelvan a todos nuestros niños (…) Hemos recibido denuncias de violaciones y agresiones, así como denuncias sobre la desaparición de algunos de ellos», denunció Ouahbi, quien enmarcó el pedido en la responsabilidad del Estado marroquí de proteger a esos menores.
El contexto de la crisis migratoria en Ceuta
Las tensiones se dan después del pico migratorio registrado en Ceuta el 30 de julio, cuando decenas de miles de personas ingresaron a territorio español. Marruecos había atribuido entonces parte de esa presión a un «efecto llamada» derivado de un fallo del Tribunal Supremo español, conocido el 8 de julio, que excluye las devoluciones en caliente para quienes son interceptados en el mar al intentar llegar a nado a España.
Pese al tono de advertencia, Ouahbi definió a España como un país «amigo» y expresó la disposición de Marruecos para trabajar en conjunto en un plan de largo plazo que permita resolver de manera definitiva la cuestión migratoria, incluso mediante nuevos acuerdos bilaterales. Según el funcionario, la solución exige «decisiones firmes y valientes» por parte de ambos gobiernos para terminar con la actual dinámica de tensión entre los dos países.

