La Ciudad de México fue sede de la XLIII Reunión Plenaria de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), realizada en la histórica Casona de Xicoténcatl, antiguo recinto del Senado de la República. El encuentro reunió a representantes de 75 partidos políticos de 30 países de la región, además de delegaciones de África, Asia y Europa, en el marco de una organización que a nivel global agrupa a más de 500 fuerzas políticas. Durante la cumbre, el senador mexicano Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, rindió protesta para conducir la organización por un tercer período consecutivo, esta vez hasta 2030.
El mensaje de Moreno Cárdenas: cooperación frente a la fragmentación
Al asumir nuevamente la conducción de la COPPPAL, Moreno Cárdenas planteó que el contexto internacional actual —atravesado por tensiones económicas, sociales, de seguridad y gobernabilidad— exige mayor articulación entre las fuerzas políticas democráticas de la región. El dirigente priista descartó el aislamiento como salida posible y llamó, en cambio, a tender puentes, construir alianzas estratégicas y ejercer un liderazgo responsable. También adelantó que de la plenaria surgirá un documento con lineamientos orientados a robustecer las instituciones, la participación ciudadana, la transparencia y la cooperación entre países, en línea con su convocatoria a forjar una «América unida e integrada».
Rosario Robles y la advertencia sobre el desgaste democrático
El encuentro tuvo además como protagonista a Rosario Robles, exjefa de Gobierno de la Ciudad de México y exfuncionaria del gabinete de Enrique Peña Nieto, quien reapareció públicamente como coordinadora de la Red Ciudadana para la Defensa de México del PRI. Durante el panel dedicado a la gobernabilidad democrática, Robles sostuvo que América Latina atraviesa una crisis vinculada al desgaste de los partidos tradicionales, la polarización y la incapacidad de dar respuestas concretas a las demandas ciudadanas. En sus palabras, la región «sobró» en democracia electoral pero careció de un Estado social capaz de garantizar empleo, seguridad, salud y servicios básicos.
«Mejor política, no menos Estado»
Robles planteó que la respuesta al avance de los liderazgos populistas no pasa únicamente por la condena moral, sino por demostrar que la democracia puede gestionar mejor los problemas concretos. Propuso avanzar hacia un modelo de democracia social, territorial y digitalmente adaptado, que recupere el vínculo entre ciudadanos e instituciones. En ese sentido, señaló que los partidos deben reforzar su presencia territorial, renovar sus liderazgos y usar las redes digitales como herramienta de organización y rendición de cuentas, en lugar de dejar ese terreno librado a la desinformación.
Un diagnóstico compartido
La mirada de Robles encontró eco en el politólogo argentino Daniel Zovatto, quien coincidió en que la región enfrenta bajo crecimiento, alta desigualdad y fragilidad institucional. Según su diagnóstico, la ciudadanía ya no se conforma con el solo hecho de votar: exige resultados visibles en seguridad, empleo y servicios públicos, y cuando esos resultados no llegan, crece la disposición social a resignar procedimientos democráticos a cambio de soluciones rápidas y eficaces.

