El diplomático argentino Rafael Grossi aseguró que mantiene el optimismo sobre sus posibilidades de convertirse en el próximo secretario general de las Naciones Unidas, aunque evitó anticipar resultados y remarcó que la elección todavía se encuentra abierta. En diálogo con Clarín y LA NACION, sostuvo que su candidatura es “fuerte, sólida y muy competitiva” y que cuenta con una base de apoyos que podría ampliarse en las próximas instancias del proceso.
La última votación informal del Consejo de Seguridad dejó a Grossi entre los tres postulantes con mayor respaldo. La ex canciller de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett obtuvo ocho votos favorables, mientras que la exvicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan y Grossi consiguieron siete cada uno. El argentino señaló que todavía no existe un candidato de consenso y que las posiciones pueden modificarse en las próximas rondas, cuya siguiente instancia está prevista para septiembre. Para ser recomendado por el Consejo, el elegido deberá reunir al menos nueve votos y evitar el veto de alguno de los cinco miembros permanentes.
Una candidatura basada en la experiencia internacional
Grossi atribuye parte de sus posibilidades a su actual función al frente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), desde donde mantiene contactos con gobiernos de distintas posiciones geopolíticas. El diplomático destacó especialmente su participación en negociaciones y asuntos sensibles vinculados con Irán, Ucrania y Siria, y planteó que esa experiencia podría servirle en una eventual conducción de la ONU. También rechazó la idea de ser identificado como un candidato alineado con alguna potencia y aseguró que su intención es mantener una posición independiente.
En ese contexto, también se refirió al respaldo del Gobierno argentino a su postulación y a la relación que mantiene con Estados Unidos, Rusia y China. Grossi sostuvo que trabaja con los distintos actores internacionales sin seguir instrucciones de ningún gobierno y consideró que su vínculo con las principales potencias puede ser un elemento favorable. Además, señaló que la diplomacia argentina está colaborando con su candidatura y que el objetivo es continuar las consultas con los miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad.
Irán, Ucrania y el futuro de la ONU
Durante las entrevistas, el titular del OIEA también abordó algunos de los principales conflictos que forman parte de su agenda. Sobre Irán, afirmó que las negociaciones sobre su programa nuclear permanecen “congeladas” y que las instalaciones del país sufrieron daños durante la guerra de los 12 días, aunque señaló que todavía no existen elementos suficientes para determinar con precisión el estado de su reconstrucción. Respecto de la central nuclear de Zaporiyia, en Ucrania, advirtió sobre la situación de la alimentación eléctrica externa y mencionó gestiones para posibilitar su reparación.
De cara a una eventual llegada a la Secretaría General, Grossi planteó que la resolución de los conflictos internacionales debería ocupar un lugar prioritario desde el comienzo de una nueva gestión. En su visión, la ONU atraviesa un momento de fuertes tensiones y necesita recuperar capacidad de acción y confianza entre los Estados. Aun así, el diplomático insistió en que encara la competencia con cautela y que el resultado dependerá de un proceso de negociaciones en el que las posiciones de las principales potencias todavía pueden cambiar.

