El primer ministro de Moldavia, Alexandru Munteanu, presentó este viernes su renuncia al cargo, apenas ocho meses después de haber asumido al frente del Gobierno. En un mensaje difundido en redes sociales, explicó que tomó la decisión al considerar que ya no podía ejercer sus funciones de acuerdo con sus «principios y convicciones», aunque evitó profundizar en los motivos de su salida.

La dimisión se produce en un contexto de creciente desgaste para el Ejecutivo proeuropeo encabezado por la presidenta Maia Sandu, que enfrenta cuestionamientos por la situación económica del país, la implementación de reformas fiscales y una serie de escándalos que afectaron la imagen del Gobierno. Según la legislación moldava, el gabinete permanecerá en funciones de manera interina hasta la designación de un sucesor.

La búsqueda de un nuevo Gobierno

Tras conocerse la renuncia, Sandu agradeció el trabajo realizado por Munteanu durante un período que calificó como complejo y anunció que iniciará consultas con los bloques parlamentarios para proponer un nuevo primer ministro. La mandataria remarcó la necesidad de conformar un equipo que pueda mantener el rumbo de las reformas y avanzar en el proceso de integración de Moldavia a la Unión Europea.

Aunque desde la Presidencia negaron versiones sobre un enfrentamiento entre ambos dirigentes, la salida de Munteanu llega luego de semanas marcadas por críticas al Gobierno. Entre los factores que aumentaron la presión política se encuentran el rechazo a un paquete de medidas económicas, la caída de la popularidad del Ejecutivo y una investigación sobre presuntas irregularidades en una empresa estatal, que derivó en varias renuncias de funcionarios.

Un escenario político incierto

El ahora ex primer ministro había llegado al cargo en noviembre de 2025, tras el triunfo parlamentario del Partido de Acción y Solidaridad (PAS), con el objetivo de impulsar las reformas necesarias para acercar al país a la Unión Europea. Sin embargo, su gestión quedó atravesada por las dificultades económicas y el creciente descontento social.

La oposición aprovechó la renuncia para reclamar elecciones anticipadas, mientras el oficialismo busca reorganizar el Gobierno sin alterar su hoja de ruta hacia la integración europea. La definición del nuevo primer ministro será uno de los próximos pasos clave para un país que continúa ubicado en el centro de las tensiones geopolíticas entre Europa y Rusia.