La posibilidad de celebrar elecciones presidenciales en Ucrania volvió a instalarse en el centro del debate político luego de que el exministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, reclamara avanzar hacia un mecanismo que permita retomar el proceso democrático pese a la continuidad de la guerra con Rusia. Sus declaraciones representan uno de los cuestionamientos internos más relevantes para el gobierno de Volodímir Zelenski desde el inicio de la invasión a gran escala.
Fedorov, quien fue apartado del Ministerio de Defensa en julio tras apenas seis meses en el cargo, sostuvo que Ucrania atraviesa una “crisis sistémica de gobernanza” y advirtió sobre los efectos de la corrupción y de una estructura política que, según planteó, prioriza la lealtad por encima de los resultados. Sin mencionar directamente a Zelenski, aseguró que la prolongación del conflicto no debería impedir indefinidamente la recuperación de la vida democrática.
Los obstáculos para ir a las urnas
Actualmente, la ley marcial vigente en Ucrania impide la realización de elecciones, por lo que una eventual convocatoria requeriría modificaciones en el marco jurídico. El mandato presidencial de Zelenski finalizó formalmente en mayo de 2024, aunque las autoridades ucranianas sostienen que la legislación establece la continuidad del jefe de Estado hasta que sea posible realizar una sucesión mediante elecciones. El propio presidente había dejado abierta la posibilidad de convocarlas si Estados Unidos y los aliados europeos podían ofrecer garantías de seguridad.
A las dificultades legales se suman importantes desafíos militares y logísticos. Los ataques rusos continúan afectando distintas zonas del país y el frente se extiende a lo largo de cientos de kilómetros, lo que complicaría la seguridad de los centros de votación, los electores y el traslado del material electoral. Además, millones de ucranianos se encuentran desplazados dentro y fuera del país, mientras una parte de la población vive en territorios bajo ocupación rusa y cerca de un millón de personas integran las Fuerzas Armadas.
El planteo de Fedorov generó posiciones encontradas dentro de la política ucraniana. Mientras algunos sectores consideran necesario encontrar una salida para restablecer el calendario democrático, otros advierten que una campaña electoral en plena guerra podría profundizar las divisiones internas y afectar la unidad del país frente a Rusia. Los sondeos, además, reflejan que una parte mayoritaria de la población prefiere postergar las elecciones hasta que finalice el conflicto, aunque otro sector aceptaría celebrarlas en caso de alcanzarse un alto el fuego.
Por ahora, el reclamo del exministro no implica una convocatoria inmediata, pero abrió una discusión sobre los límites de la democracia en un país en guerra y sobre las condiciones necesarias para garantizar una elección legítima. Para avanzar, Ucrania debería resolver cuestiones legales, asegurar la participación de refugiados, desplazados y militares, definir qué ocurriría con los ciudadanos de las zonas ocupadas y establecer condiciones mínimas de seguridad que permitan desarrollar el proceso sin la amenaza constante de los ataques.

