El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró que el país sudamericano tiene un «colchón» de reservas internacionales para resistir los embates financieros producto de los aranceles a las importaciones impuestos por Estados Unidos.
«En mis dos primeros mandatos (2003-2010) hicimos una acumulación de reservas internacionales que puede enfrentar cualquier crisis, incluso cuando el presidente (estadounidense, Donald) Trump diga lo que lo quiera», aseguró el mandatario durante un acto en la ciudad de Cajamar, en el estado de Sao Paulo (sureste).
«Brasil está seguro porque tenemos un colchón de 350 mil millones de dólares que nos dan cierta tranquilidad», reafirmó.
Lula da Silva dijo que en 2003, cuando asumió por primera vez, Brasil, la principal economía de América Latina, tenía problemas de endeudamiento y que logró ajustar las cuentas pagando 30 mil millones de deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) para dejar de depender de las orientaciones del organismo internacional.
«Brasil tenía problemas para crecer y en esos años pagamos al FMI y logramos crecer e hicimos reservas internacionales que siguen hasta hoy», explicó el mandatario de Brasil.
La nación sudamericana recibió 10 por ciento de aranceles para todos sus productos que ingresen en Estados Unidos, luego de ser afectado, además, por el aumento de tarifas en las ventas al país norteamericano de acero y aluminio.
Frente a un mercado, el estadounidense, que opta por la vía del cierre, Brasil podría abrir nuevos y ricos mercados y reforzar otros ya importantes como China, al que EE. UU. ha impuesto ahora aranceles del 35%.

EE. UU. y Brasil compiten como los mayores exportadores mundiales de varios cultivos, como la soja, el maíz y el algodón. Por tanto, sería una oportunidad para los productores brasileños vender más a China, que es el mayor importador mundial. En el mercado estadounidense, Brasil también podría expandirse con más fuerza.
“Trump está dejando toda la demanda estadounidense sobre la mesa, es decir, en vez de consumir más de otros países, no lo hará porque les impone aranceles. Así que esta demanda no explotada puede ser aprovechada por otros países como el nuestro”, explicó el economista André Perfeito al portal de noticias G1.
El primero en ver una oportunidad fue el Ministro de Agricultura brasileño, Carlos Fávaro. “Brasil tiene la experiencia y sin duda sabrá aprovechar esta situación y convertirla en una gran oportunidad. Nuestro país es muy competitivo, especialmente en agricultura”, afirmó. El hecho de que a Brasil, como a muchos otros países latinoamericanos, la administración Trump pretenda imponerle los aranceles más bajos, del 10%, también restó dramatismo a la noticia.


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