Estados Unidos ha bombardeado esta madrugada distintos puntos de Venezuela, incluido el aeropuerto de La Carlota, dentro de Caracas, y Fuerte Tiuna, el mayor cuartel militar de la capital, el lugar donde Nicolás Maduro se protege por las noches. Según CBS NEWS, el presidente Donald Trump ordenó ataques contra objetivos militares dentro de Venezuela, aseguraron funcionarios estadounidenses en Washington. Además, Trump ha asegurado que Maduro ha sido capturado junto a su mujer Cilia Flores.

Trump confirmó que Estados Unidos ha llevado a cabo «con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, que ha sido, junto con su mujer capturado y sacado por aire del país». «La operación fue realizada en conjunción con las fuerzas del orden de Estados Unidos», aseguró Trump en un mensaje en la red social Truth Social.

La extracción del tirano Maduro y de su mujer Cilia Flores, jefa del bloque civilista de la revolución, fue realizada por la Delta Force, unidad de élite de las fuerzas armadas estadounidenses. Expertos juristas en Nueva York especulan que ambos serían trasladados hasta la Corte de Justicia de Nueva York, como ya ocurriera hace años con los famosos narcosobrinos del matrimonio.

Delcy Rodríguez exige en Venezolana de Televisión «al Gobierno de Donald Trump prueba de vida inmediata» de Nicolás Maduro. «Exigimos inmediatamente prueba de vida de Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores», ha añadido. La vicepresidenta Delcy Rodríguez sería en este momento la principal autoridad del Estado. En un tono muy alterado, llamó a televisión para pedir al pueblo y a los militares que siguieran las órdenes previas de Maduro. «Condenamos este ataque brutal y salvaje que se ha cobrado la vida de funcionarios y militares de nuestra patria».

Los bombazos, que se prolongaron durante media hora, despertaron a los caraqueños un poco antes de las dos de la madrugada local. En Caracas parte de la ciudad se ha quedado a oscuras. El Gobierno de Nicolás Maduro, a través de un funcionario menor en ausencia de los jerarcas chavistas, ha decretado el estado de conmoción interior, mientras llegaban noticias desde el interior del país de otros ataques y ordenaba a salir al pueblo a la calle.

«La República Bolivariana de Venezuela rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos en las localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas, capital de la República, y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira», comunicó el Gobierno a través de los medios chavistas.

«El Gobierno Bolivariano llama a todas las fuerzas sociales y políticas del país a activar los planes de movilización y repudiar este ataque imperialista. El pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en perfecta fusión popular-militar-policial, se encuentran desplegados para garantizar la soberanía y la paz. Simultáneamente, la Diplomacia Bolivariana de Paz elevará las correspondientes denuncias ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el Secretario General de dicha organización, la CELAC y el MNOAL, exigiendo la condena y rendición de cuentas del Gobierno estadounidense», añadió el comunicado.

«Venezuela ha sido atacada», confirmó el presidente colombiano Gustavo Petro, aliado de Maduro, a la vez que publicaba un listado de objetivos «inhabilitados y bombardeados», incluido el Palacio Federal Legislativo donde se preparaba para el lunes la puesta en marcha del órgano chavista legislativo.

La tensión, el miedo y la esperanza se adueñaron de inmediato de un país que sufre desde hace 27 años el régimen bolivariano creado por el comandante Hugo Chávez. Medios locales y ciudadanos a través de las redes sociales confirmaron los ataques en distintos puntos de la capital, incluido el Cuartel de la Montaña, donde descansan los restos del «comandante supremo» y la Escuela Naval. Sin lugar a dudas, el lugar más emblemático para la revolución bolivariana.

Efectivos militares, metralleta en mano, reaccionaban con violencia y agresividad a los motorizados que circulaban en las inmediaciones del Palacio de Miraflores. En las televisiones chavistas, tanto Venezolana de Televisión como TeleSur, apenas se repetía el comunicado oficial del gobierno.

Vídeos ciudadanos en las redes sociales también confirmaron como varios misiles impactaron contra buques que permanecían anclados en el puerto de La Guaira, cercano a Caracas y al aeropuerto internacional. También las torres de radares en el Hatillo, uno de los municipios de Caracas, fueron embestidos por los misiles estadounidenses.

«Los impactos sugieren una campaña orientada a degradar capacidades convencionales básicas y nodos de mando e infraestructura crítica. No estaríamos solo ante golpes stand-off, sino ante una operación para neutralizar capacidades», explicó el experto militar Andrei Serbin Pont.

Cómo fue el ensayo de la CIA

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos llevó a cabo la semana pasada un ataque con drones contra una instalación portuaria en Venezuela, en lo que constituye la primera operación estadounidense conocida dentro del país, informó The New York Times.

Según el diario, el ataque tuvo como objetivo un muelle que funcionarios estadounidenses creen era utilizado por la banda transnacional Tren de Aragua para almacenar narcóticos y preparar su traslado en embarcaciones.

Las fuentes, bajo anonimato, indicaron que no había personas en el lugar en el momento del impacto y no se registraron víctimas mortales. El presidente, Donald Trump, confirmó el lunes que Estados Unidos fue responsable del ataque, aunque se negó a detallar cómo se ejecutó o quién lo llevó a cabo. «Hubo una gran explosión en la zona del muelle donde cargan las drogas en los barcos», dijo el republicano a periodistas en su recinto privado de Florida, Mar-a-Lago.

El Gobierno venezolano no comentó directamente la operación, mientras que el ministro del Interior, Diosdado Cabello, denunció una serie de acciones de «acoso, amenazas y ataques».

De acuerdo con The New York Times, la operación marca una intensificación de la campaña de presión de la Administración Trump contra el régimen de Nicolás Maduro, que hasta ahora se había limitado a acciones en aguas internacionales contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico.

El Pentágono ha desplegado drones MQ-9 Reaper en la región como parte de esa estrategia, añadió el diario. Desde hace varias semanas, Trump lleva advirtiendo que en el marco de su campaña de presión contra la Administración de Nicolás Maduro, que ha implicado la destrucción de una treintena de lanchas que supuestamente cargan drogas y la muerte de más de 100 de sus ocupantes, Washington iba a comenzar a atacar objetivos en tierra.

EE.UU mantiene desde mitad de año un amplio despliegue aeronaval en el Caribe, cerca de aguas venezolanas, que, según afirma, tiene como objetivo combatir el narcotráfico, pero que Caracas interpreta como «amenazas» y un intento de propiciar un cambio de régimen.

Las tensiones escalaron tras el anuncio por parte de Trump de un bloqueo a los buques petroleros sancionados que se trasladen desde y hacia el país suramericano, y la confiscación de dos buques que transportaban crudo venezolano en las últimas semanas.

Casi en paralelo, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela destruyó una aeronave civil que había ingresado de manera ilegal a dicho país, informó el jefe del Comando Estratégico Operacional de la institución, Domingo Hernández Lárez.

El oficial de la FANB detalló en redes sociales que la aeronave tipo bimotor sin seriales visibles permanecía “oculta y enmascarada” en una zona de bosque, en el municipio Pedro Camejo del estado de Apure, en la región occidental de Venezuela.

La avioneta “no presentaba permiso ni plan de vuelo para circular por territorio nacional, por lo que fue declarada hostil, siendo la misma destruida in situ”, especificó Hernández Lárez.

El mando militar señaló que durante 2025, se interceptaron o neutralizaron en Venezuela aeronaves relacionadas con actividades ilegales y desde 2012 la cifra asciende a 422 aparatos.