El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, hizo hincapié en la creciente amenaza que representa la extrema derecha para la democracia global durante un discurso en Porto Alegre, Brasil.

Lula señaló específicamente a figuras como el expresidente Jair Bolsonaro y el actual presidente argentino, Javier Milei, como ejemplos de este fenómeno preocupante.

Lula destacó que el peligro para la democracia proviene de la «extrema derecha rabiosa, ignorante, bruta, que ofende a las personas y no cree en ellas», haciendo una clara alusión al estilo y las políticas de líderes como Bolsonaro y Milei.

En cuanto a Bolsonaro, Lula no escatimó críticas, mencionando su negativa a reconocer su derrota en las elecciones de 2022 y sus recientes comentarios que sugieren desconcierto sobre su pérdida electoral.

Además, Lula hizo referencia a las acusaciones de un excomandante del Ejército, quien afirmó que Bolsonaro estaba promoviendo un plan golpista y ejerciendo presión sobre las Fuerzas Armadas.

Es importante destacar que Lula logró derrotar a Bolsonaro en las elecciones de 2022, aunque por un margen estrecho. Sin embargo, Bolsonaro se negó a reconocer públicamente su derrota, lo que alimentó tensiones y provocó un intento de golpe de estado en enero de 2023, que actualmente está siendo investigado.

En otro orden y como parte de una agenda que está en las antípodas de Milei, Lula instó a los bancos federales que agilicen la agenda de crédito y amplíen los préstamos para las pequeñas compañías y a las personas más pobres, informan medios locales. Uno de los objetivos de esa política crediticia sería mantener el alza del producto interno bruto (PIB).

Lula se reunió con los presidentes del Banco do Brasil, Caixa, BNDES, Banco da Amazonia y Banco do Nordeste y, según se filtró a la prensa, pidió a las entidades financieras trabajar unidas para estimular el crédito. Se trata de una prioridad cuyo objetivo es sostener el crecimiento del producto interno bruto (PIB) del país en 2024, tras un aumento del 2,9% en 2023.

La reunión tuvo lugar tras la divulgación de los balances bancarios del primer año de mandato de Lula. Durante la cita, el presidente fue informado de la emisión de préstamos por parte de cinco bancos.